El Prelado en San Pedro Sula, Honduras

Segunda visita pastoral del Prelado del Opus Dei a Honduras. Tertulia en San Pedro Sula.

Del Prelado
Opus Dei - El Prelado en San Pedro Sula, Honduras

San Pedro Sula, Honduras

En su visita a Centroamérica, Monseñor Javier Echevarría, después de Guatemala, ha pasado un tiempo con sus hijos de Honduras. Primero se detuvo en la ciudad de San Pedro Sula donde alrededor de 800 personas compartieron con él en una tertulia, con el calor de familia que suele dar la gente sampedrana.

Al llegar el Padre, le recibieron dos familias y unos niños le entregaron regalos. Betty dio la bienvenida oficial a tierras hondureñas.

Fouad, nacido en Beth Sahur, relató al Padre que a uno de sus nietos le diagnosticaron leucemia y le pidió que rezara por él. Aprovechó además para preguntar, cómo fomentar el perdón en un país en el que se vive tanta inseguridad y violencia.

Ante la intervención de Fouad el Padre respondió que en la Obra siempre se ha rezado por los enfermos y que tuviera la seguridad que rezaría por su nieto. Luego añadió que fomentar el perdón pasa por vivir la caridad, ver en todos a Cristo, ver con los ojos de Cristo. Agregó que es necesario preocuparnos porque la formación llegue a todos sin excepciones.

José, un empresario joven, que estaba en la tertulia preguntó al Padre, cómo podemos hacer para que las personas que trabajan con nosotros conozcan más el Evangelio.

El Padre le respondió que lo primero era dar un trato justo y aunado a esto, que tomáramos conciencia que el ejemplo es fundamental y arrastra; que debía procurar conocerlos uno a uno, interesándose por ellos, sus familias y sus cosas.

Una cooperadora, madre de tres hijos preguntó al Padre, qué hacer en esos momentos en los que se pierde la paciencia con los hijos.

La invitó para que, a imitación de san Josemaría y don Álvaro, luchara por ser alma eucarística y alma de oración, no olvidando que la paz procede de la lucha sostenida por parecernos cada día más con Jesucristo.

Aunque el Padre estuvo cerca de 40 minutos, el tiempo pareció corto. Al terminar la tertulia, los asistentes se mostraron animados a poner en práctica las enseñanzas del Padre para mejorar su vida cristiana.