El Prelado en Tegucigalpa

El Prelado del Opus Dei prosigue su viaje pastoral por Centroamérica. Informamos de una tertulia en Tegucigalpa (Honduras).

Del Prelado

Cerca de 4 mil personas se dieron cita en el Centro Escolar “Antares” de Tegucigalpa para compartir con el Padre en un ambiente familiar la mañana del jueves 24.

El Padre comenzó diciendo que le daba mucho gusto encontrarse con sus hijos hondureños y recordó que san Josemaría y don Álvaro estuvieron siempre muy agradecidos con esta tierra de Honduras. 

Contó que antes de llegar a la tertulia, había pasado un momento a saludar a la Virgen en la Basílica de Nuestra Señora de Suyapa, Patrona de Honduras. Además, aprovechó para bendecir en los jardines de la Basílica una imagen de la Virgen en estado de buena esperanza, de un monumento dedicado al no nacido. Animó con insistencia a rezar por la familia y por el Papa.

Ante la pregunta de Andrés sobre cómo ver lo que quiere Dios de cada uno, y luego llegar a querer eso que Dios quiere, el Padre le recordó que san Josemaría, cuando tenía una edad similar a la suya, había barruntado el amor. Además, le animó para que, al igual que Bartimeo hizo al pasar Jesús por el camino, ante la pregunta de Nuestro Señor qué quieres que te haga repitiera aquella respuesta… Señor, ¡que vea!

Bernarda, madre de dos numerarias auxiliares, vive en una comunidad a seis horas de Tegucigalpa. Contó al Padre que había conocido la Obra a través de sus hijas, al estudiar en la Escuela de Hotelería Los Sauces. Felices, ella y su esposo por la vocación de sus hijas, que se encuentran una en San Pedro Sula y la otra en Uruguay. Además de difundir la devoción a san Josemaría y a don Álvaro en su pueblo, le preguntó al Padre cómo hacer más apostolado con la gente de su comunidad.

El Padre respondió ―recordando a san Josemaría y a don Álvaro― que siempre agradecían mucho a Dios por la Administración de los Centros, que hace del Opus Dei una familia. Le planteó que para hacer apostolado debe ser una mujer de paz, con una sonrisa permanente, acercándose a la gente sin respetos humanos para explicarles la fe y explicarles que son hijos de Dios.

Aída, madre de tres hijos, refirió al Padre que su esposo había fallecido hace un año y medio de forma repentina. Ambos estuvieron en la tertulia de hace 14 años en la primera visita del Padre a Honduras. Preguntó al Padre, qué hacer en esos momentos de dificultad en los que la alegría se pierde y se siente más la ausencia de los seres queridos.

El Padre le respondió que no podíamos quedarnos parados en el dolor, los amores no se pierden cuando se deja esta tierra. Habla más con Dios, no debes dejar de querer y contarle todo a tu marido ―cuéntale el día a día― piensa que él está cercano a ti.

Después de dar la bendición, el Padre saludó a los enfermos que se encontraban cerca del estrado.